Desestabilización mental vacacional.

Andaba en el campo, ese campo con cuadras kilométricas, vacas, caballos, gallinas y chanchos (terminé de convertirme en uno de tanto comer COCH!), Se dice que esos viajes son para pensar, en realidad yo siempre pienso demasiado así que me propuse no hacerlo, pero estuvo lejos de resultarme mi súper plan, porque los pensamientos en mi cabeza se golpeaban contra el cerebro en plena desesperación, así que me dediqué a leer, al menos estaría imaginándome historias y no creando situaciones absurdas por las chacras de mi abuela, pero tampoco resultó, al contrarío, sembré demasiadas cosas inútiles en mi mente que cosechaba en frases amorfas relacionadas con el libro, mi vida y todo lo demás. De noche, antes de dormir era tan necesario tener una hoja y un lápiz; pero no sabría que escribir primero. Al no pensar ni escribir continuamente mis estupideces el mundo real, mi vida se desconfiguraron, ya no sabía cuales de todos los recuerdos eran recientes, importantes, dolorosos ni alegres solo tenia una ensalada de pensamientos y recuerdos en los que se encontraban: Mi casa, mis padres, enamorados, mi ex, el sexo, el amor, desamor, la próximamente u… PUAJ! un desorden impresionante que me hacía colapsar hasta dormir.

 

Ya regresé de mis vacaciones, aunque en un par de horas tomo un vuelo hasta Copiapó pero ya no tengo planes sobre mi, quizás así evito todo lo pasado. ¿La solución a mi desconfiguración mental? No la encontré, aunque creo estar resolviéndola en estos momentos entre cada línea y una frase.

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